Ángel o Demonio

El demonio enamorado de aquellos sentimientos del ángel

Totalmente desconocidos para el.

¿Que era aquello que sentía y dolía a la vez?

¿Como apagar aquel amor que no habían buscado?

Cielo e infierno los separa,

Pero no querían separarse.

¡Se amaban!

El demonio amaba la dulzura y bondad del ángel.

El ángel con su amor anuló lo perverso del demonio.

El fuego y el agua no son compatibles,

Pero el amor todo lo puede,

Decidieron irse a la tierra y vivir su amor

Al margen de la perversidad del infierno

Y lo místico del cielo.

Porque siempre hay un medio para vivir en paz y amor

Sin sobrepasar los límites del mal o del bien.

En la tierra no hay nada malo, lo malo lo hace el hombre,

Tampoco hay nada perfecto en el cielo.

Pero con amor, respeto y tolerancia a los demás.

¡Nada es imposible!

Un demonio puede llevar un ángel en su interior,

Y un ángel su propio demonio.

Tan solo tenemos que aprender a sacar lo mejor de nuestro ¡yo!

Puri Cid.

La Rosa

La rosa

Tu vida es un gran río, va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.

Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno;
cuando secas, me muero poco a poco en el cieno;
pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.

Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.

Autor del poema: Alfonsina Storni

Abre tus ojos

Abre tus ojos: Poema AntonCaes

la vida pasa

y solo pasa una vez,

no te dejes engañar por aquello que no ves,

abre tus ojos y mira bien,

pues todo tiene su porqué.

Pasado, presente, y futuro de la mano van.

Si quieres seguir el primero no puedes olvidar,

el segundo tienes que continuar para el tercero abarcar.

Abre tus ojos no dejes de mirar.


Poema: Antonio Caro Escobar.


Libro: Desde mi mente para tu alma.

Añoranza

A ORILLAS DEL SAR . (4)

Poema de : Rosalía de Castro

Tras de inútil fatiga, que mis fuerzas agota,
caigo en la senda amiga, donde una fuente brota
siempre serena y pura,
y con mirada incierta, busco por la llanura
no sé qué sombra vana o que esperanza muerta,
no sé qué flor tardía de virginal frescura
que no crece en la vía arenosa y desierta.

De la oscura Trabanca tras la espesa arboleda,
gallardamente arranca al pie de la vereda
La Torre y sus contornos cubiertos de follaje,
prestando a la mirada descanso en su ramaje
cuando de la ancha vega por vivo sol bañada
que las pupilas ciega,
atraviesa el espacio, gozosa y deslumbrada.

Como un eco perdido, como un amigo acento
que sueña cariñoso,
el familiar chirrido del carro perezoso
corre en alas del viento y llega hasta mi oído
cual en aquellos días hermosos y brillantes
en que las ansias mías eran quejas amantes,
eran dorados sueños y santas alegrías.

Ruge la Presa lejos…, y, de las aves nido,
Fondón cerca descansa;
la cándida abubilla bebe en el agua mansa
donde un tiempo he creído de la esperanza hermosa
beber el néctar sano, y hoy bebiera anhelosa
las aguas del olvido, que es de la muerte hermano;
donde de los vencejos que vuelan en la altura,
la sombra se refleja;
y en cuya linfa pura, blanca, el nenúfar brilla
por entre la verdura de la frondosa orilla.