¡La historia de Mía!

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Cada mañana se miraba al espejo, observaba su cuerpo deseoso de una maternidad que no llegaba.
Se veía con su pequeña en brazos acariciando su piel…
Pero ese momento se hizo esperar en el tiempo…
Hubo momentos de noticias falsas…
Momentos de desilusión… de lágrimas…
Pero no perdía la esperanza, que un día… cuando ellos no pensaran…
llegaría la noticia más deseada, desde el día en que decidieron unir su amor…
¡Ese pedacito de cielo les sorprendería!
Ser padres era su más ardiente deseo…
Era como sellar su amor, su pasión, y todos sus sueños.
Mientras pasaban los días y su pequeña no llegaba…
Disfrutaban el uno del otro como dos enamorados que son.
Ella alegre risueña, dicharachera y ferviente enamorada de una bella niña “su ahijada” disfrutaba con locura de su amor y compañía, así pasaban los días más desapercibidos en esa angustiosa espera…
A veces se sumergían los dos en unos abrazos interminables, pensando… ¿Cuándo llegaría su pequeña?
Hacían planes, pidiendo ese día llegara pronto…
Hasta parís se fueron… por aquello de que los niños los trae la cigüeña de París…
Pasaban los días… los meses… y nada… su pequeña no llegaba.
No les fue fácil el camino de la espera…
Un día de verano, entre juegos y risas con sus amigos y ahijada, en la piscina disfrutaban,
¡De pronto! Algo les sorprendió… por encima de ellos volaba una hermosa cigüeña, haciendo círculos sobre ellos, parecía que se iba…
Pero no, la cigüeña volvía después de alzar el vuelo por encima de los árboles del campo, y pasaba y daba otra vuelta sobre sus cabezas.
Volvían las risas y la pregunta siempre era… ¿será por mí?
Después de varios minutos, la cigüeña se perdió entre árboles y montaña, alzando el vuelo hacia el hermoso cielo azul y soleado de un día de verano.
Pasaron los días, y todo quedo como una hermosa anécdota de un feliz día.
Pero… para sorpresa de todos, que ese día vivieron tan bella experiencia…
Un día llego por sorpresa la buena nueva…
su pequeña ya estaba camino a la vida, para gozo de sus padres que tanto soñaban con ella.
Todo quedo gravado en el pensamiento de ese día que les visito la cigüeña, ese fue el presagio de la buena nueva, les esperaba en breve cumplir su sueño…
A los pocos meses, al cumplir el tiempo en su vientre…
¡nació ella! ¡Mía!
Una hermosa niña para gozo de su amor, de sus sueños y la alegría de formar una familia.
Así crece la bella Mía  para dicha de sus padres, familia y amigos.
A esa cigüeña que un día nos visitó, le damos las gracias por ese regalo que nos dejó.

Loedar.

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